Moviendo el piso: Metallica en el Lolla

Moviendo el piso: Metallica en el Lolla

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A una semana de la última visita de la M a nuestro país, Julian Kaper nos ayuda a revivir la experiencia.

Metallica llegó por vez número cinco a la Argentina pero esta vez con un piso muy distinto al que están (y estamos) acostumbrados. No es la misma banda que de la mano de Death Magnetic, la llave de su resurrección, nos mostró que seguían vivos en 2010 y no es la misma banda que vino en 2014 a asentar esta nueva época tocando canciones “By Request”. En este momento de su carrera los 4 jinetes del apocalipsis están más afilados que nunca y el nuevo desafío estuvo en ver si podían moverle el piso a uno de los festivales más cuestionados por gran parte de su público argentino: El Lollapaloza 2017.

Los organizadores del festival tenían muy claro lo que hacían y mientras el día Viernes 31 de Marzo el hipódromo de San Isidro se fue llenando con el variado público que lo caracteriza como de bandas Indies o de DJs, esta vez se sumó una enorme cantidad de público metalero. Quien hubiese pensado ver tantas remeras de Hermética o Almafuerte en un Lollapaloza? Aun así la organización sabía lo que hacía, lo habían probado con Carajo y Ghost en el 2016, prepararon el escenario principal de este año con otras bandas pesadas como DENY y Rancid y los frutos se vieron incluso antes del show: Por primera vez el Lollapaloza Argentina agoto sus entradas. No podemos decir que sea cien por ciento gracias a Metallica ya que el sábado también se agotó, pero seguro tuvieron mucho que ver.

A las 9 de la noche, faltando 45 minutos para el comienzo del recital y después del precalentamiento provisto por Rancid, el público se empezó a agrupar frente al escenario mientras por los parlantes sonaban bandas como Megadeth o Rage Against The Machine. De pronto en las pantallas se vio un escopetazo, seguido de la música de Ennio Morricone, y con eso todos supieron que el momento había llegado. Los coros de los fans de la banda con The Ecstasy of Gold dieron paso al asombro cuando en las pantallas Metallica dio la primera sorpresa de la noche, la intro de Hardwire to Self Destruct, canción que le da título a su álbum más reciente, suena por los parlantes pero en vez de estar en el escenario, la banda está en las pantallas, sus caras gritan sin voz y se deforman en colores rojos, azules y verdes hasta que son sus rostros los que forman la imagen de la portada del álbum. La respuesta de Metallica a un escenario más chico y sin el doble piso al que estaban acostumbrados fue una apuesta audiovisual, videos, filtros y efectos acompañaron durante todo el show a las imágenes de ellos que iban apareciendo.

“No importa quien sos, no importa a que banda viniste a ver, tu religión, tu color de piel o tu signo político. Estas acá hoy y ahora y sos parte de la familia de Metallica.”

Aun haciendo entrar en calor al público y en plan de presentar su último disco llegó Atlas, Rise! y ya se podía empezar a notar que la banda estaba mucho más aceitada que en presentaciones anteriores. Aunque el público que estaba a la altura de las torres de sonido todavía estaba un poco frio, no hubo vuelta atrás cuando Hetfield saludo diciendo: “No importa quien sos, no importa a que banda viniste a ver, tu religión, tu color de piel o tu signo político. Estas acá hoy y ahora y sos parte de la familia de Metallica.” antes de que, de la mano de Robert Trujillo, el primer clásico rompiera la noche: For Whom The Bell Tolls hizo que todo el que dudaba se pusiera a saltar. Metallica estaba de vuelta en Argentina. La seguidilla de clásicos no termino ahí ya que le siguieron The Memory Remains y One, donde los cantos del público fueron tan protagonistas como la banda antes de seguir repasando su último trabajo con Now That We’re Dead y Moth Into Flames.

Llegando a la mitad del show lo dicho antes estaba cada vez más a la luz: La mayoría de estas canciones fueron acompañadas por videos ya sea de montañas y campanas, animaciones de calaveras vestidas de soldados marchando al ritmo de One y hasta efectos como poner las imágenes de la banda en la pantalla como si estuvieran dentro de un fuego abrazador. Metallica quiere encerrarte no solo por tus oídos con su volumen al palo, sino también por tus ojos. Lo otro indiscutible es que están más afilados que nunca, la calidad de sonido y ejecución que mostraron en Hardwire se corresponde con el nivel con el que tocan cada canción en vivo, ya sea nueva o un clásico. Es claro que encontraron una forma de trabajo donde se sienten cómodos y que esto puede verse reflejado en el vivo. La primer mitad de recital se corono cuando sonó una joya del disco And Justice For All, Harvester of Sorrow y la última canción nueva que tocarían esa noche: Halo on Fire.

El encargado de abrir la segunda mitad del show fue el más nuevo del grupo, Trujillo y su poderoso bajo se adueñaron del escenario para darnos un solo que incluyó parte de las canciones To Live is To Die y Anesthesia (Pulling Teeth), esta última sirviendo de introducción para otra canción de aquel disco debut: Hit The Lights sonó por primera vez en nuestro país. Con todas las apuestas ya hechas lo único que le quedaba a Metallica era comprarnos a todos y como no lograrlo con la seguidilla de hits que vinieron a continuación. Al grito de “YOU WANT HEAVY? METALLICA GIVES YOU HEAVY” arrancó Sad But True seguida de Wherever I May Roam ambas del Black Album. La infaltable Master of Puppets llegó sin espera y acompañada de imágenes que paseaban por las características tumbas del arte de tapa de aquel icónico disco, además de unas manos de titiritero balanceándose por encima de la banda en la pantalla gigante que tenían detrás. Kirk “The Ripper” Hammet fue el siguiente en tener su solo que incluyo una parte de Disposable Heroes y termino con una guitarra sin ni una sola cuerda sana después de que usara el pie de micrófono, el micrófono, el amplificador y hasta el piso para tocarla.

Una breve (muy breve) calma vino cuando James apareció con la guitarra acústica y el punteo de la emocionante Fade To Black empezó a sonar. Seamos honestos, a todos se nos pone un poco la piel de gallina con esta canción. Pero así tan rápido como bajan unos cambios, Metallica te dice que hay que subir el volumen… El volumen de tu voz… Y si hay algo que sabe el público argentino es corear un clásico, ni hablemos si es uno como la siempre presente Seek And Destroy.

La gente saltando y cantando junto a la banda era la imagen de celebrar un experimento que sale bien. Metallica y el Lollapaloza se arriesgaron, uno a tocar en un festival al que su público no suele ir y el otro a recibir a esta banda y este público, ambos a demostrar que lo que importa es la música sin importar el género mientras vayas a divertirte. Metallica fue la banda más indicada para demostrar esto, como le dijo al público James antes de empezar esta canción “Nosotros ya nos conocemos bien no?” y 34 años después de su primer visita al país es bastante claro que sí.

El final ya estaba escrito en el encore. Los acordes que suenan al principio de su segundo disco fueron una anticipación a un golpe fuerte de thrash metal con Fight Fire With Fire, la emoción invadió a todos con la infaltable balada Nothing Else Matters, que dejó el camino preparado para el cierre… Y para cerrar la primer fecha de un festival con el peso del Lollapalooza había que cerrar con un hit igual de fuerte. Enter Sandman entró derecho como una patada uniendo a todo el público en el último pogo de la fecha. Ya estaba todo dicho, no importa si es en Wacken, en la Antartida o en San Isidro, Metallica todavía sabe dar un show y cada vez que vienen lo hacen mejor.

Julian Kaper

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